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Una mina de recursos para el organismo
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Para
desarrollar una actividad física, aguantar los ritmos estresantes
y frenéticos del trabajo cotidiano, no siempre son suficientes
las calorías y las proteínas.
Es necesario sobre todo reintegrar las sales minerales que se pierden
bajo esfuerzo.
El Grana Padano contiene muchísimos minerales, comenzando por
el calcio, el más presente bajo forma de lactato de clacio
o enlazado con los fosfopéptidos, transportadores naturales
del calcio en el organismo; es suficiente pensar que 50 gramos de
queso contienen de por sí el 60% de las necesidades cotidianas
de un adulto de este mineral, fundamental a todas las edades para
la salud de los huesos y la dentadura.
El Grana Padano es rico también en fósforo, esencial
a fines del aprendizaje, en yodo, de gran importancia para el buen
funcionamiento de la tiroide y el selenio.
Pero también da al cuerpo humano importantes aportes de cobre
y cinc, útiles para disminuir el envejecimiento celular y dar
tono y potencia a los músculos, magnesio, sustancia importante
para el desarrollo del esqueleto y como grupo proteico indispensable
para la actividad de específicos encimas que regulan el metabolismo.
Entre los minerales importantes, uno ha sido reducido recientemente
con algunas pequeñas modificaciones introducidas en el proceso
de producción del Grana Padano. Es el cloruro de sodio, que
ha bajado un 2,5-3% a un 1,6%; una elección encaminada a responder
a las exigencias nutritivas y la evolución del gusto de los
consumidores.
Pero no es todo. En el Grana Padano se encuentra todo el abecedario
vitamínico; contiene en efecto las vitaminas A, B 1, B2, B6,
B12, D, PP y E. |
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