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Grana Padano y el vino |
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Los
vinos que acompañan el Grana Padano son frutos de una sensibilidad
subjetiva comprobada por la experiencia, convirtiéndose inclusive
en un lenguaje del gusto. El paladar del catador puede consentir combinaciones
tradicionales, a veces puede revolucionar las convenciones, creando
nuevos y estimulantes modos de acompañar este queso. La relación
del vino con el queso es una de las uniones más versátiles.
Probar cómo acompañar el Grana Padano con el vino más
adecuado es una aventura que puede crear emociones agradables y sorprendentes,
porque los vinos que pueden acompañar a este gran protagonista
de la mesa son muchísimos y todos muy apetecedores.
El intenso e invitante aroma del Grana Padano predispone el paladar
a apreciar agrables sensaciones gusto-olfativas. Entre las combinaciones
se incluyen la champaña, el vino brut italiano, fresco y ácido,
bastante suave y cálido, vinos blancos de bouquet persistente,
de aroma corposo a la fruta fresca, hasta los vinos en barricas, en
donde las especias se confunden persuasivas con el aroma de ciruelas
e higos secos.
Para los aficionados de los tintos, el Grana Padano se puede acompañar
con vinos de media consistencia, hasta celebrar nobles combinaciones
con vinos corposos, equilibradamente tánicos, como el Brunello
y el Barolo.
Cabe recordar que Grana Padano con más de 2 años de
maduración, por su carácter liberamente más sabroso
y picante, es ideal para ser acompañado con vinos licorosos
como el Marsala Soleras y con los vinos pasados, atenuando así
su carácter agresivo para realizar en el paladar la armonía
y el equilibrio.
Combinar comida y vinos es un juego pero también un arte que
se basa en normas a menudo compartidas, pero que hace referencia sobre
todo a la madurez del gusto y a la habilidad personal de cultivar
este talento.
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