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La Convención
de Stresa
y el bautismo del “moderno” Grana Padano
En
poco menos de un siglo, desde la mitad del siglo XIX hasta después
de la Segunda Guerra Mundial, pasando por la Unidad de Italia, la
cantidad de queso grana aumentó unas treinta veces. En 1885
se producían 190.000 quintales de queso, que aumentaron el
siglo siguiente a 1.050.000 quintali.
La unificación de Italia, permitiendo mayores intercambios
culturales y comerciales, contribuí considerablemente al avance
del sector agrícola, en el cual confluyeron conocimientos científicos
y tecnologías nuevas, primera entre todas el tractor que, reemplazando
la fuerza motriz animal, ha representado una de las innovaciones más
extraordinarias y revolucionarias en la historia de la agricultura.
En los establos, se multiplicaron las vacas muy prodottooras seleccionadas
y en la rotación se valorizaban la alfalfa y el trébol
blanco, unas de las forrajeras más adecuadas para satisfacer
las exigencias nutritivas de la vaca lechera.
La sociedad cambió también: en Lombardia, alrededor
del principio de siglo, el sector lechero-quesero comenzó
a organizarse, specialmente a partir de los años veinte,
surgieron las primeras plantas queseras sociales que llevaron al
nacimiento, también en este sector, de formas de cooperación,
que afectarán el desarrollo del Grana Padano y relativo territorio
de origen. En estos años, precisamente en 1928, nacía
el Consorcio del Grana Típico.
En Stresa el 1° de junio 1951, técnicos y operadores
del sector europeos, firmaron un importante documento, conocido
como "Convención di Stesra", en el cual se establecían
normas precisas en materia de denominación de los quesos,
fechas e indicaciones sobre sus características. Se reconocieron
como quesos diferentes el queso “Grana Lodigiano", que
sucesivamente se denominará “Grana Padano” y
el "Parmigiano-Reggiano".
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